Dignidad

Desde el 8 de abril

Teatro Galileo

Horario: viernes a las 20:00 horas

Recomendado: a partir de 16 años
Entrada: a partir de 18 euros

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Dignidad, de Ignasi Vidal, con Ignasi Vidal y Pablo Puyol


(En esta obra) Hay algo de vértigo. Y de ansia satisfecha. Ahora no vas a parar. Sería indigno de ti. Lo tienes controlado. Y es precisamente eso lo que lo hace infinito, y fácil, y rentable. Acumular pasado peligroso de manera impune te hace sentir orgullo. Te sacrificas, te pones en riesgo. Y eso te viste de gran dignidad… Ya no puedes parar, la carrera está lanzada, se forzó una ley, se engendró un fraude, pero de esas mentiras no saliste sólo tú beneficiado. Te encumbraron, sí, pero tú arriesgaste más que los demás, fue de justicia… Justo ahora que poco importa lo que es justo. O lo que es la Justicia.

(El texto de Ignasi Vidal) Da vértigo, sí, pero alimenta. Y hace fuerte, qué demonios. Y los fuertes guían la manada. Alguien tiene que atreverse a forzar un poco las cosas si queremos vivir con dignidad.

El fin nunca justificó los medios. Pero nunca es mucho tiempo en estos tiempos y te tocó a ti liderar el mal menor. El atajo, que esto es una selva, y te aplastarán si no lo evitas. Que tus fines son dignos. Debes prevalecer. Aunque cueste. Busca un buen asesor, toma tus precauciones. Y lávate después las manos.
Serás digno de aplauso. Y de mitin triunfal.

(Esta obra que ahora van a ver, ) La dignidad… ¿es un cargo, una condición, una gloria, un honor de autoridad? ¿Dónde está la dignidad? Es una conveniencia, un juego de espejos y trileros en el que todos sacan tajada. Menos el que pierde.
Se puede impostar y fabricar, proyectarla en otros, y hacerte después depositario de la dignidad de un pueblo, envuelto en una bandera mesiánica: no la pierdes, te la roban tras los siglos de los siglos y la opresión. Con una mano invocarla y con la otra renegar de ella tres veces. ¿Has visto un periódico que critique a sus anunciantes? ¿Y un banquero sin indulto? Que nadie se haga cruces entre el bien común y el propio, la santa conciencia y las leyes. En la senda de la dignidad, no se hace camino al andar, vas con quien te paga el coche oficial.

¿Y el partido? El partido se hará el sueco, el suizo o el andorrano, según convenga; que para ellos algo habrá. ¿Y qué hay de malo en llevarse una parte si con tu Gobierno partes y repartes?